violencia familiar

La violencia familiar hace referencia a ejercer daño físico o psicológico a un miembro del grupo, ya sea por omisión o por acción, entendiéndose como maltrato todo aquello que afecte la salud física o psíquica de quien la padezca. Pudiendo distinguirse, la violencia activa, en la cual el daño es a través de la acción y, por otro lado, la violencia pasiva, en la cual el daño es por omisión, negligencia o descuido. No suele ser un hecho aislado y suele seguir un patrón constante en el tiempo, donde los sujetos agredidos son personas dependientes, constituyendo abuso de poder y confianza en la relación.

Se distinguen seis tipos de maltrato, nombrados a continuación: maltrato físico; maltrato emocional; abuso sexual; negligencia o abandono; explotación financiera y exposición a la violencia. Desde el enfoque ecosistémico la violencia familiar es un fenómeno complejo que constituye una disfunción familiar grave, tras el comportamiento abusivo, hay un sistema ideológico que permite al que comete los abusos justificarse y minimizar el maltrato.

Así mismo el maltrato infantil se refiere a la violencia ejercida por el padre, madre o cuidador significativo hacia el niño, poniendo en riesgo o dañando la salud física y/o emocional del menor.

Dentro de las secuelas más frecuentes encontradas en el maltrato infantil, se encuentran; dificultades en el aprendizaje; coordinación motora pobre; timidez o problemas en la conducta; somatizaciones; regresión a etapas del desarrollo previa; depresión; dificultades en el control de impulsos; trastornos ansiosos; baja autoestima entre otros. Sin embargo los signos del maltrato que pudiesen ser pesquisados, varían de acuerdo al tipo de agresión que el niño pudiese estar siendo víctima.

En el caso de requerir mayores indicadores de observación desde el ámbito del maltrato, puede descargar la siguiente guía de indicadores de maltrato.